
¿Se puede prevenir el Alzheimer? Esta es una de las preguntas más frecuentes cuando hablamos de la enfermedad. Y la respuesta es que no podemos prevenir el Alzheimer de forma absoluta, pero sí sabemos que ciertos factores pueden aumentar o reducir el riesgo de desarrollar demencia.
El Alzheimer es la causa más común de demencia y es una enfermedad compleja que implica múltiples factores. Algunos, como la edad o ciertos factores genéticos, no pueden modificarse. Otros están relacionados con la salud, los hábitos de vida y el medio ambiente, y pueden modificarse.
¿Cuáles son los factores de riesgo para el Alzheimer y la demencia?
La investigación ha identificado diferentes factores que pueden estar relacionados con un mayor riesgo de deterioro cognitivo y demencia.
Entre los factores modificables se encuentran la hipertensión, la diabetes, el colesterol alto, el tabaquismo, el consumo de alcohol, la inactividad física, el aislamiento social o la pérdida auditiva no tratada, entre otros.
Estos factores por sí solos no determinan si una persona desarrolla Alzheimer. Estamos hablando de factores de riesgo, no de causas directas.
Las recomendaciones actuales de la Organización Mundial de la Salud destacan la importancia de actuar sobre estos factores a lo largo de toda la vida. Su actualización de 2026 señala que una proporción significativa del riesgo de demencia está relacionada con factores potencialmente modificables.
Sin embargo, reducir el riesgo no significa evitar el Alzheimer. Adoptar hábitos saludables, cuidar la dieta a lo largo de la vida, controlar los factores de riesgo cardiovascular o mantener una vida social activa puede contribuir a reducir el riesgo de demencia, pero no garantiza que una persona no desarrolle Alzheimer. Por lo tanto, en caso de cualquier signo de cambio como pérdida de memoria o limitaciones en la atención, es importante contactar con un profesional sanitario.
Hablar de prevención no significa prometer que podemos evitarla, sino identificar los factores sobre los que podemos actuar.
La salud cerebral se construye a lo largo de toda la vida
La prevención de la demencia no comienza cuando aparecen los primeros problemas de memoria. La salud cerebral está relacionada con la salud física, cardiovascular, mental y social, y se desarrolla a lo largo de las diferentes etapas de la vida.
Por eso, cuando hablamos de prevención del Alzheimer, también hablamos de promover un envejecimiento saludable y crear entornos que faciliten el cuidado de la salud.
Y esta responsabilidad no es solo individual. Las condiciones sociales y económicas, el acceso a la atención sanitaria, las oportunidades para mantenerse activos o la posibilidad de participar en la comunidad también influyen en nuestra salud.
En resumen, no podemos garantizar que una persona no desarrolle Alzheimer. Pero sí podemos actuar sobre algunos factores de riesgo y promover una mejor salud cerebral a lo largo de toda la vida.
Entender qué se puede modificar y qué no es un primer paso para hablar de la prevención del Alzheimer de forma más rigurosa y sin generar expectativas falsas.
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Contenido escrito por Natalia Ferrer, neuropsicóloga en Alzheimer Catalunya Fundació

