La llegada de un diagnóstico de demencia y la cura de una persona dependiente pueden generar conflictos dentro del entorno familiar porque son situaciones que requieren una gran gestión emocional.

Para paliar posibles tensiones, existe la mediación familiar, una herramienta de gestión de conflictos que lidera un profesional imparcial y especializado como un abogado, psicólogo o trabajador social. El objetivo de las sesiones de mediación es encontrar decisiones consensuadas y acuerdos justos en beneficio de todas las partes implicadas. Para hacerlo, se apodera a los participantes, se facilita el diálogo y la comunicación y se intenta llegar a una negociación. Es importante que todos lleguen de forma voluntaria y tengan claro qué temas se tratarán.

La mediación familiar también se utiliza mucho en casos de divorcios con hijos o en gestiones económicas fruto de herencias.

Recomendaciones para solicitarla

Basándonos en la experiencia que la Fundación tiene acompañando a familiares de personas con demencia, y en la intervención de casos de alta complejidad, recomendamos la mediación familiar sobre todo cuando:

    • Hay tensión entre los diferentes familiares cuidadores y esto está repercutiendo en la atención de la persona dependiente. También, si el conflicto es con la propia persona afectada y esto está generando dificultades con el resto de familiares.
    • Se observa negligencia en el cuidado de la persona afectada por parte del cuidador principal. Es muy habitual que de entre todos los familiares, se erija una persona principal para atender las necesidades de la persona con demencia. La mediación familiar puede ser útil si algún otro detecta que está habiendo una falta de curas y responsabilidad.
    • La persona cuidadora principal quiere pedir más colaboración al resto de familiares y esto causa un conflicto entre ellos.
    • Hay un conflicto latente entre los miembros de la familia que se ve agraviado por la nueva situación. En este caso, a través de la mediación, también se puede trabajar recuperar los vínculos deteriorados sobre todo si el conflicto hace tiempo que existe.

Y, sobre todo, recomendamos la mediación familiar si las casuísticas mencionadas son entre miembros de la familia que conviven en el mismo domicilio y además lo hacen con la persona dependiente. En este caso es cuando aconsejamos la mediación familiar urgente para que se recupere el bienestar y la sensación de seguridad en el hogar y así se eviten posibles situaciones de maltrato.

Cómo hemos mencionado, las mediaciones familiares se llevan a cabo desde diferentes perfiles profesionales. Para acceder a ellas, os podéis dirigir a organizaciones especializadas o a bufetes de abogados. En Alzheimer Catalunya Fundació, contamos con un equipo multidisciplinario que os escuchará y ayudará. Podéis pedir más información aquí.

 

Este contenido cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona.