El sexteto del buen trato

Cada uno de nosotros tiene derecho a vivir con el máximo bienestar y la mejor calidad de vida posible, independientemente de la edad o del grado de dependencia que podamos tener.

La vejez es una etapa vital en la que nuestro bienestar se reduce. Es un momento en que las enfermedades se hacen más presentes, entre ellas la demencia. Però envejecer, y todo aquello que se asocia con el paso de los años, no puede suponer dejar de garantizar la dignidad y la calidad de vida de las personas.

A continuación, se expone un recopilario de derechos que hace falta respetar para cuidar a personas mayores en situación de vulnerabilidad.

1Derecho a un Buen Trato.Sigue existiendo una inapropiada y excesiva prescripción de medicación antipsicótica para resolver conductas desafiantes en vez de incentivar y establecer estratégias y políticas de salud que favorezcan la intervención social, psicológica y ambiental.

2-Derecho a la Privacidad – Intimidad. Muchos centros residenciales no han estado diseñados para cuidar a personas con necesidades complejas. Continuan existiendo habitaciones compartidas por 2,3 y 4 personas con baños comunes y sin espacios personales. Los centros más punteros empiezan a implementar el modelo sueco en sus instalaciones, transformando las plantas en unidades de convivencia de pequeño formato.

En cambio, los equipos que trabajamos en domicilios, por respeto a las personas que antendemos, en muchas ocasiones, sólo visitamos desde el comedor de las casas. Es difícil detectar y obtener información desde la observación con tal de establecer un diagnóstico acurado si sólo se accede a una zona de la casa. El grado de privacidad no se mide a parrtir de la distancia que nos separa de la puerta de entrada, sino de gestionar correctamente el acceso a espacios privados de la persona, siempre con su consentimiento.

3Derecho a la Sexualidad. No referido únicamente a la parte erótica de la sexualidad, si no también al reconocimiento de la orientación sexual de cada una de las personas mayores y la expresión de género con la que se quieren mostrar al mundo.

4 – Derecho a participar en actividades significativas. En el caso de las personas con demencia, la capacidad por sentir emociones y relacionarse continúa existiendo, por eso, acceder a actividades que sean significativas para ellas es de gran importancia. Teniendo presente que las personas con demencia pueden tener seriosas dificultades de comunicación, la clave está en encontrar cuáles son los pequeños placeres de la vida para ellas.

5 – Derecho a formar parte de la vida de la comunidad. Este último año y medio hemos podido saber lo que significa anular nuestra vida en colectividad, estar aislados y sufrir de aburrimiento. Estas sensaciones las suelen vivir de forma permanente las personas que son grandes dependientes. Para evitarlo, hace falta que los centros residenciales formen parte de la comunidad y que esta pueda participar en sus dinámicas.

6 –Derecho a morir dignamente. La muerte digna significa morir sin sufrimiento físico y emocional manteniendo dos principios básicos: el respeto y la autonomía. Se ha avanzado mucho en paliar el dolor físico y emocional a través de políticas y servicios que ayudan a la persona a morir en un nivel de confort adecuado. Los equipos de atención residencial, los equipos PADES, los equipos de atención primaria y los equipos de hospitalización domiciliaria estan dando un importante apoyo a los centros residenciales y a las familias que cuidan en los domicilios acompañando en los procesos de tránsito.

Para asegurar el respeto de la decisión de la persona y el derecho a la autodeterminación el pasado 24 de marzo se aprobó la Ley Orgánica de Regulación de la Eutanasia.. Esta propuesta ofrece respuesta a la demanda mayoritaria de la población y del sector sanitario y social.

La implementació n sistemática de estos seis principios en el cuidado de las personas mayores dependientes mejorará su calidad de vida. Esto se traduce en proporcionar aquello que haga falta para que valga la pena vivir, aún teniendo una edad avanzada y convivir con la enfermedad.