Píndola de Conocimiento. La enfermedad del Alzheimer se caracteriza, entre otros, por comportar un deterioro cognitivo que es progresivo y que implica diferentes grados de dependencia. A pesar de que en el Alzheimer precoz, que se manifiesta antes de los 65 años, tiene una progresión muy rápida, en el que aparece durante el envejecimiento y que es el más común, depende de cada caso. Se calcula que el proceso de la enfermedad dura entre 7 y 15 años desde su diagnóstico.

Durante este tiempo, se experimentan diferentes cambios en la conducta y en el nivel de autonomía que los expertos han agrupado de manera general en cuatro fases:

1. Etapa pre-clínica

Periodo de tiempo en el que el cerebro de la persona afectada empieza a sufrir cambios pero sin mostrar síntomas de la enfermedad. Puede ser que haya alguna pequeña dificultad de memoria y que sea percibida como propia de la etapa del envejecimiento. No se establece un diagnóstico.

2. Fase inicial o leve

Los síntomas que muestra la persona son suficientemente significativos como para establecer el diagnóstico. Hablamos de pérdidas de memoria de hechos recientes, problemas para orientarse en el tiempo y el espacio, dificultad para expresarse, para aprender cosas nuevas o seguir una conversación, para concentrarse o mantener la atención y problemas leves de coordinación. En esta etapa, el estado anímico es especialmente importante porque la enfermedad también comporta cambios de humor, depresión, nerviosismo o pasividad, que en algunos casos se pueden alterar derivados del conocimiento del diagnóstico y de la percepción de las nuevas limitaciones.

3. Fase moderada

En esta fase, todos los síntomas descritos anteriormente empeoran progresivamente y aparecen nuevos. Así, aumenta la dificultad para recordar cosas del pasado y para orientarse, se empobrece el lenguaje, aparece la complejidad de reconocer a familiares o amigos, empeoran los cambios de personalidad con confusión, ansiedad, enfados, tristeza e irritabilidad. Se mantiene muy poco la concentración y es habitual la repetición de actos o palabras. También aparecen las apraxias, que es la incapacidad de hacer movimientos voluntarios aprendidos. Las personas afectadas pueden sufrir alucinaciones y ser especialmente agresivas. En cuanto a las conductas, aparece el insomnio, cambio del gusto y problemas viso espaciales.

En esta fase, ya será necesaria la ayuda y el acompañamiento de otra persona para realizar tareas diarias como vestirse o tener cuidado de la limpieza propia, y para asegurar la seguridad. Es habitual que en este punto del deterioro la persona afectada ande sin rumbo, el que se denomina “deambulación”.

4. Fase avanzada

Cuando los síntomas de la fase moderada avanzan y empeoran paulatinamente, se llega a la fase avanzada. Aquí, la persona afectada ya requerirá ayuda de cuidado durante todo el día. Hay una pérdida total de la capacidad de recordar y de comunicarse y una desconexión de la realidad progresiva. Ya no hay capacidad para procesar la información y, en cambio, si que hay una total desorientación del tiempo, el espacio y la persona. La comunicación, a medida que avanza la fase, pasará a ser no verbal a través del contacto visual y la emisión de sonidos. La persona afectada aumentará el tiempo de sueño y por tanto, acabará pasando la mayor parte del tiempo encamada. Habrá una pérdida del control de los esfínteres y una dificultad severa para tragar.

Cómo decíamos, la progresión de los síntomas de esta etapa será gradual hasta que la persona afectada de Alzheimer sea totalmente dependiente. Esta etapa es la última antes del final de la vida y, por las complicaciones de la enfermedad, la más dura para las personas cuidadoras. Aun así, la persona afectada quizás será capaz de reconocer muestras de conciencia sobre el entorno más próximo y transmitir, a través de una sonrisa o de alguna muestra de contacto, el afecto y el reconocimiento de aprecio hacia su entorno.

 

Más información

Si tú o tu entorno habéis recibido un diagnóstico, o cuidas de alguien con Alzheimer o alguna otra demencia, pide una Acogida y te acompañaremos. El bienestar emocional es muy importante para hacer frente a una nueva situación e ir haciendo camino con las herramientas que te permitan tener una buena calidad de vida.

Este contenido cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona y de la Diputació de Barcelona.