
Píndola de Conocimiento. Las praxias son la habilidad o la capacidad de planificar y coordinar movimientos voluntarios. Es decir, son movimientos que se ejecutan para conseguir un objetivo. Forman parte del conjunto de funciones cognitivas que regula el cerebro, y más concretamente, las encontramos en el lóbulo parietal, encargado de la percepción de los estímulos somáticos y sensoriales como el tacto, percibir la temperatura o el dolor. Además de las praxias, este lóbulo cerebral es el que trabaja la captación de imágenes o el conocimiento de los números y las matemáticas.
Las praxias son una función aprendida que requieren de actos e impactos sociales. Los movimientos asociados o los hemos aprendido porque alguien nos los ha enseñado o bien los hemos observado y repetido. En este proceso, podemos distinguir dos tipos de acciones: la cognitiva, cuando planificamos y tenemos la intención de realizar el movimiento, y la motora, cuando lo ponemos en marcha.
Tipos de praxias
Existen diferentes tipos de praxias diferenciadas según el tipo de movimiento, la estimulación que implican y la zona del cuerpo que requieren activo. Las más comunes son:
- Bucofanatorias: implican el movimiento de los músculos de la cara, de la lengua o del paladar. Son un ejemplo fruncir el ceño, sacar la lengua, soplar, guiñar un ojo o dar un beso.
- Ideomotoras: son las que ejecutan y reconocen los movimientos y las acciones motoras ante una petición verbal. Por ejemplo saludar con la mano o imitar el gesto de otra persona cuando aprendemos a tocar un instrumento.
- Ideatorias: capacidad para manipular un objeto mediante una secuencia de acciones motoras coordinadas. En la praxia ideatoria se desarrollan diferentes habilidades como conocer la función del objeto, la acción y también el orden de los actos que llevan a la acción. Un ejemplo puede ser vestirse o encender una vela.
- Visioconstructivas: organizar y realizar los movimientos necesarios en un espacio específico para cumplir con un objetivo concreto. Por ejemplo, copiar un dibujo, completar un puzle o construir un castillo con bloques.
Las apraxias
Cuando existe una afectación de las capacidades cognitivas, por ejemplo, por un deterioro en personas con Alzheimer o alguna otra demencia, las praxias se ven afectadas. El resultado de esta afectación es lo que se denomina apraxia, que por lo tanto, es la dificultad o la imposibilidad de realizar, planificar y coordinar los movimientos aprendidos.
Las apraxias más comunes son la dificultad para colocar y mover un objeto en un espacio concreto. Problemas para coordinar los movimientos a la hora de andar, incapacidad para ordenar series de movimientos que conduzcan a un objetivo, como abrocharse los zapatos, imposibilidad de hacer movimientos rápidos o de hacerlos intencionadamente con alguna parte de la cara. También es una apraxia la dificultad en el habla, sustituyendo sonidos o distorsionando los fonemas.
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Este contenido cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona.

