Presupuesto y recursos. Los elementos básicos para garantizar el buen trato

Buen trato. El antónimo de la palabra maltrato. Este concepto se utiliza habitualmente cuando se habla de cuidados y hace referencia a una forma de acompañar respetuosa con los derechos y las voluntades de la persona cuidada.

En el ámbito del apoyo y del acompañamiento a las personas mayores, el buen trato se basa en garantizar una buena calidad de vida y en respetar la autonomía en la toma de decisiones, la elección y el control sobre la propia vida, dos principios considerados Derechos Humanos.

Aún así, el respeto a estos principios básicos habitualmente se ve comprometido en el sistema asistencial actual, basado, en muchos casos, en el control y la restricción. Algunas de las problemáticas con las que se encuentran los profesionales a la hora de poder garantizar un buen trato a las personas que acompañan son las siguientes:

1- Falta capacitación de los profesionales para responder a los dilemas éticos generadosa causa de atender en una constante tensión entre la protección y la libertad de elección de la persona.

2- Los equipos tienen pocas oportunidades para poner en práctica técnicas y dinámicas basadas en el buen trato, aún y tener formación. La alta carga asistencial actual que está vinculada al escaso valor asignado a las tareas del cuidado, tanto a nivel social como salarial, deriva en unas condiciones laborales alejadas de las necesidades reales. Se pueden llegar a encontrar situaciones de solitud profesional.

3-El coste de cuidar. Garantizar una buena calidad de vida tiene un coste económico. L’elit executiva, els òrgans de decisió i el govern, ja sigui des de les Administracions Públiques com des de les Entitats Privades han d’invertir recursos i pressupost.

4-Las personas mayores en situación de alta vulnerabilidad tienen pocas posibilidades de quejarse, intrínseca y extrínsecamente. La dependencia, la demencia y la soledad, son tres factores que aumentan las posibilidades de sufrir un «mal-trato».

Para convertir el buen trato en la raíz del sistema asistencialhace falta compromiso, no únicamente de los profesionales, que habitualmente son los que se implican más, sino también de las administraciones y de las entidades privadas que forman parte de este ámbito. Cuidemos como nos gustaría que nos cuidasen.