
Cuidar de una persona con Alzheimer o alguna otra demencia, requiere asumir cambios constantes y nuevas situaciones a resolver con poco tiempo. Si hace unos días hablábamos de la desorientación nocturna, hoy queremos meter el foco en la confusión que puede sufrir nuestro familiar al querer hablar con alguien que ha muerto, puede ser que haga poco o ya hace tiempo.
Que nuestro familiar con demencia pregunte por una persona que ya no está puede ser muy doloroso, sobre todo cuando los mismos cuidadores estamos pasando por el luto de la pérdida de la persona. A continuación, denominamos ciertos consejos para hacer frente a la situación:
1. Validar
Las personas con demencia confunden pasado y presente y viven en una realidad alterada. Además, les cuesta controlar sus emociones. Por eso es normal que ante la confusión quieran buscar a una figura querida. Escuchar sus desazones sin cortarla y mostrar apoyo con un tono de voz calmado y próximo, o con contacto físico, ayudará a paliar la situación de desconcierto.
2. No confrontar
En demencias avanzadas, el razonamiento de la persona funciona de una forma diferente, por lo que negar las emociones o la vivencia que tiene la persona afectada por ejemplo con aquella que ya no está, será contraproducente y podrá generar una discusión. Es más recomendable trabajar desde la empatía, la comprensión y la paciencia para adentrarnos en su “mundo”.
3. Reconducir
Ante esta situación que analizamos, se puede intentar distraer a la persona afectada con otro tema o animarla a realizar una actividad significativa. Esto puede ayudar a reconducir a la persona a la realidad presente.
4. Actividades agradables
Como cualquier otra persona, las personas con demencia necesitan actividades que les hagan sentir bien y que les gusten. Sentirse una persona útil con una vida llena mejora el bienestar de las personas y por tanto mejorarán las obsesiones (que son a veces el núcleo de querer hablar con alguien que ya no está) y la ansiedad. En general, el ejercicio físico adaptado también es vital para mejorar la calidad de vida de la persona.
5. Adaptar el entorno
Mantener un entorno tranquilo, familiar y seguro puede ayudar a la orientación de la persona y a disminuir su desazón, disminuyendo las situaciones de confusión que desencadenen al tema que tratamos.
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Este contenido cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona y de la Diputació de Barcelona.

