Viajar con personas con Alzheimer. Un dilema con diferentes posibilidades.

Píndola de Conocimiento. Los desplazamientos y la enfermedad del Alzheimer muchas veces pueden paracer un oxímoron, dos conceptos que juntos pierden su sentido. Viajar, cambiar de ambiente o descubrir nuevos lugares muchas veces nos porduce placer porque nos permite romper con la rutina, adquirir nuevos hábitos y cambiar de aires. Pero los múltiples beneficios que le podemos encontrar a viajar se pueden reducir drásticamente cuando hablamos de una persona que sufre Alzheimer, sujeta a unas rutinas que le dan sensación de seguridad.

Hacer un viaje con una persona con demencia puede ser complicado y en ocasiones desaconsejable, pero cada persona es diferente y la evolución de la enfermedad tiene muchas etapas, por lo cual, antes de emprender o no un viaje hace falta comprender la situación en la que se encuentra la persona y dedicidir en función de su estado.

Los principales inconvenientes que pueden surgir cuando una persona con Alzheimer se mueve de su lugar habitual es la desorientación que puede sentir a raíz de perder las referencias a las que está habituada. Interrumpir las rutinas pautadas durante un viaje también puede derivar en un foco de ansiedad o angustia causada por la ya mencionada desorientación. Encontrarse con una gran cantidad de personas también es otra situación que puede ser problemática. Por otro lado, si la persona se encuentra en una fase leve, viajar no tendría que ser un problema, siempre que vaya acompañada y se planifique exhaustivamente el desplazamiento.

Escoger destino

Tranquilo. Este adjetivo sirve para definir cómo tendría que ser el destino vacacional de una persona que tiene Alzheimer. Es por eso que siempre es mejor evitar lugares en los que haya mucha gente como son las ciudades.

Para evitar al máximo que la persona con demencia sufra a causa de la desorientación, siempre es mejor ir a lugares previamente conocidos. Un buen destino puede ser una segunda residencia a la que ya fuese antes del diagnóstico o veranear en el pueblo de su infancia o juventud, ya que pueden ser destinos que le transmitan recuerdos. Aún así, puede no ser del todo positivo ir a casas de familiares en las que haya mucha gente a la que, quizás, la persona con Alzheimer ya no reconoce.

Por último, antes de emprender el viaje, siempre está bien tener localizados los hospitales o los espacios de salud que hay cerca del destino escogido.

Escoger vehículo

El coche es el vehículo más indicado para viajar con una persona con Alzheimer porque permite una mejor adaptación a las necesidades del ennfermo al poder hacer paradas siempre que sea necesario. Si es necesario viajar con otros transportes como el tren o el avión se aconseja no hacer desplazamientos de demasiadas horas y evitar los transbordos. Avisar al personal de estos transportes que se viaja con una persona con demencia puede facilitar el trayecto, consiguiendo preferencia y atención especial paea entrar o salir de los vehículos. Una opción válida en los aeropuertos es pedir una silla de ruedas, si se cree conveniente.

Por otro lado, es de relevancia viajar en esas horas en que las rutinas de la persona con Alzheimer se vean menos afectadas.

Escoger actividades

Tal y como se ha mencionado anteriormente, el mantenimiento de las rutinas para una persona con demencia es muy importante para su salud mental, es por eso que en el lugar de destino se tiene que intentar mantener aquellas actividades que ya se estaban haciendo en el espacio de residencia habitual y en los mismos horarios. En el caso que no sea posible, no llenar mucho la agenda y dejar un tiempo para el descanso es una buena opción, para que la persona con Alzheimer se pueda adaptar a la nueva situación.

Si la persona con Alzheimer se encuentra en una etapa leve, hacer nuevas actividades para distraerse de la llegada del diagnóstico puede ser muy recomendable.

Escoger acompañantes

Las personas cuidadoras principales se suelen encargar durante 24 del día de la persona con Alzheimer, para que esta situación no se repita también durante las vacaciones, es muy recomendable viajar con otra persona que pueda dar apoyo a la hora de cuidar a la persona con demencia porque las personas cuidadoras también tienen derecho al descanso.

Por otro lado, en los casos en que la enfermedad esté muy avanzada y no sea aconsejable viajar, se puede considerar incorporar a la persona con demencia en un centro residencial para que la cuidadora principal pueda irse de vacaciones y asegurarse que su familiar está bien atendido.

Desde Alzheimer Catalunya… Acompañamos al entorno cercano de personas con Alzheimer con tal de ofrecer el apoyo que necesiten a la hora de cuidar a sus familiares o de gestionar el diagnóstico y la infermedad a través de diferentes programas y cursos. Si crees que te pueden ser útiles, no dubtes en escribirnos en info@alzheimercatalunya.org.