
Píldora de Conocimiento. Ir a vivir a una residencia o ingresar a un familiar en una de ellas es una decisión muy difícil de tomar, se tarda tiempo en hacerse la idea y emocionalmente puede resultar muy duro. Sin embargo, puede suponer una mejora de la calidad de vida para la persona que vivirá en ella, ya que obtendrá las atenciones que necesita. Desde Alzheimer Catalunya Fundació te damos una serie de criterios para que tengas en cuenta a la hora de tomar una decisión de estas características.
1. Conoce a qué tipologías de residencia se puede acceder
Existen 3 modelos de residencias según su tipología de titularidad.
Públicas: Son residencias gestionadas por el Ayuntamiento o la Comunidad Autónoma correspondiente y para acceder es necesario tener un grado II o más elevado en la valoración del grado de dependencia. Desgraciadamente, suele haber listas de espera, pero si se necesita un ingreso urgente, se puede acudir a una residencia privada, solicitar una ayuda en el pago de la misma y pedir el traslado a una pública cuando haya plazas disponibles.
Concertadas: Son residencias de gestión privada que tienen asignadas ciertas plazas públicas. Para acceder a ellas, deben cumplirse los mismos criterios que para vivir en las residencias públicas.
Privadas: Son residencias de gestión privada, por lo que no se pide ninguna tipología de valoración del grado de dependencia y el acceso dependerá exclusivamente del precio que tenga el centro.
2. Piensa en la ubicación y la accesibilidad
Es recomendable que el centro se encuentre en el entorno en el que la persona ha vivido siempre, ya que esto facilitará las visitas de familiares y amistades de la zona y podrá salir a pasear por sus calles de toda la vida. Si la persona ha vivido siempre en un entorno urbano, se recomienda que siga siendo así; por otra parte, si siempre ha vivido en un entorno rural, también es conveniente que se elija una residencia en esta tipología de entorno.
Otro elemento que debe tenerse en cuenta la accesibilidad, cuanto mejor comunicada esté la residencia, más se favorecerán las relaciones sociales de la persona, ya que podrán visitarla fácilmente y se evitará que se rompan vínculos.
3. Considera la salud de la persona
Es de gran relevancia considerar el estado de salud de la persona a la hora de elegir una residencia. Saber su grado de dependencia y ser conscientes de las patologías o enfermedades que sufre pueden orientar la decisión hacia una u otra residencia.
Habitualmente, la mayoría de residencias para personas mayores son de tipo mixto, esto significa que están preparadas para atender a personas dependientes y con enfermedades crónicas a través de un servicio especializado durante las 24 horas del día, pero también pueden acceder personas mayores autónomas o con bajo grado de dependencia. La convivencia entre estos dos perfiles de residentes depende de la organización del centro, algunos prefieren dividirlos según el grado de dependencia y otros optan por una convivencia conjunta.
Por otra parte, también existen residencias llamadas asistidas que están dirigidas exclusivamente a personas con altos grados de dependencia que necesitan de un soporte constante.
Por último, existen también apartamentos para personas mayores, esta tipología de centros son viviendas adaptadas a las necesidades de personas autónomas o con un grado de dependencia muy bajo y muchas de las personas que acuden lo hacen para evitar la soledad no deseada y tener soportes y facilidades puntuales y al alcance.
4. Observa las características del centro
En relación a los servicios…
Las residencias pueden tener muchas tipologías de servicios, pero los principales a tener en cuenta son los sanitarios, sociales y asistenciales. Los servicios sanitarios engloban los roles de medicina, enfermería, auxiliar de enfermería y fisioterapia. Por lo que respecta a estos, conviene valorar si tienen asistencia 24 horas, el personal que tienen en plantilla, las tareas que realizan y conocer el protocolo en caso de emergencia sanitaria y cuál es el hospital más cercano.
Respecto a servicios asistenciales es importante informarse sobre si el centro tiene servicio de podología, peluquería o cocina. Normalmente, estos servicios son de pago, por lo que es necesario entender bien qué servicios están incluidos en la mensualidad y cuáles no, ya que ayudará a decidirse por una residencia u otra.
También es necesario tener en cuenta los servicios sociales que ofrece la residencia, que pueden incluir roles de trabajo social, educación social, psicología y terapia ocupacional.
En relación a las instalaciones…
Las residencias para personas mayores deben estar diseñadas para atender a personas con movilidad reducida y acondicionadas para fomentar su autonomía. En este sentido, debe valorarse si cuentan con escalones o pendientes, ascensor, pasillos con barandillas o con una correcta iluminación.
La elección de una residencia se verá condicionada por el tipo de actividades que le guste a la persona. Si es religiosa, conviene buscar una residencia con capilla y servicio de misas; o si le gusta leer, se puede buscar un centro que cuente con instalaciones de biblioteca. De la misma forma, no sólo hay que tener en cuenta los gustos de la persona mayor, sino que es importante que las instalaciones cuenten con gimnasio o con zonas acondicionadas para las sesiones de fisioterapia, así como valorar si cuentan con cocina propia y zonas para las visitas de familiares.
Por otra parte, la persona vivirá en una habitación, por lo tanto, es necesario examinar bien cómo será. En este sentido, las habitaciones deben tener sistemas de llamada de emergencia, calefacción, baños adaptados y los elementos básicos para que la persona pueda sentirse a gusto. Pero, más allá de resolver las necesidades básicas, la habitación se convertirá en el hogar de la persona que vaya a vivir, por eso es preciso preguntar si se puede llevar mobiliario o enseres propios y se tendrá que decidir si se quiere habitación privada o compartida.
5. Conoce las actividades sociales que se realizan
Otro de los criterios para escoger una residencia es conocer las actividades que se realizan en el centro, éstas deben orientarse a estimular las capacidades cognitivas y psicosociales de las personas mayores, así como potenciar las relaciones entre residentes.
Es de importancia preguntar en el centro cuáles son las actividades que ofrecen, con qué periodicidad, dónde se realizan y quiénes implican (residentes, familiares, profesionales, escuelas, etc.).
Las actividades de estas características son de relevancia para garantizar el bienestar emocional y la calidad de vida de las personas mayores ya que son acciones que evitan situaciones de aislamiento o soledad, a la vez que sirven para trabajar las facultades intelectuales y sociales.
6. Conoce los horarios y el protocolo de visitas
Un factor indispensable a tener en cuenta es el horario y permiso de visitas. Es fundamental que las personas mayores puedan recibir visitas de sus familiares y seres queridos, por lo que los horarios de visitas de una residencia deberían ser flexibles y adaptados a las necesidades de los residentes.
7. Pregunta por su equipo profesional
Los centros residenciales deben tener un equipo profesional cualificado que garantice una atención completa e integral durante las 24 horas del día. Habitualmente, estos equipamientos cuentan con personal de enfermería, auxiliares, psicólogos, fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales. Pero también, en muchas ocasiones, hay personas dedicadas a la animación sociocultural.
Es importante conocer la cantidad de profesionales y su perfil para saber cómo será la atención hacia las personas mayores, así como también está bien informarse sobre la metodología de trabajo que utilizan.
8. Presta atención al menú
Con la edad, se incrementan las posibilidades de sufrir alguna patología como puede ser la hipertensión, problemas de colesterol, diabetes etc… Por eso, es conveniente que los menús sean individualizados y adaptados a las necesidades de cada residente, así como que en su elaboración participen el equipo de médicos y nutricionistas del centro.
Otro aspecto que se puede preguntar en la residencia es si ésta cuenta con cocina propia o con un servicio de catering externo.
9. Ten en cuenta la relación calidad – precio
Desgraciadamente, el precio es uno de los criterios más relevantes para elegir una residencia. Las privadas deben tener una lista de precios oficial y autorizada en la que aparezcan los precios máximos y debe estar controlada por la Administración para evitar abusos.
Por otro lado, el precio varía en función de las instalaciones del centro, los servicios que ofrece y el tipo de habitación escogida y si existen dificultades para afrontar los costes de la residencia, existen ayudas públicas específicas para pagar este recurso , aunque es necesario cumplir con ciertos criterios.
10. Lee con atención el contrato
El contrato es de los factores más importantes a la hora de elegir residencia ya que es el documento al que se debe acudir en caso de que surja algún problema.
El documento debe reflejar el precio, el día en que se empieza a prestar el servicio y el día de facturación. Asimismo, en el contrato debe reflejarse que el residente o familiares tienen derecho a recibir una copia del Reglamento de Régimen Interior del Centro donde se vean reflejadas las normas y funcionamientos. También es esencial que el contrato manifieste que la residencia asume la guardia, la custodia y la salud del residente.
11. Respeta la opinión de la persona mayor
Uno de los factores más importantes es tener en cuenta la opinión de la persona mayor a la hora de escoger residencia, así como involucrarla en todo el proceso de elección, siempre que sea posible, ya que será ella la que residirá en el centro.
En caso de que no pueda decidir por sí misma debido a una demencia avanzada u otras casuísticas, es importante escoger teniendo en cuenta sus valores, deseos y necesidades para respetar su manera de ser.
12. Visita la residencia
Antes de tomar una decisión es necesario haber visitado la residencia para comprobar su funcionamiento, el trato del personal con las personas que viven en ella, las metodologías terapéuticas y psicosociales que se utilizan, el estado de los espacios y sus usos, etc .Uno de los indicadores que puedes observar es qué hacen los residentes: ¿están sentados sin ningún tipo de estimulación o se encuentran participando en alguna actividad social o educativa? El grado de intimidad que tienen los residentes también es un factor a tener en cuenta y se puede valorar fácilmente comprobando si las puertas de las habitaciones están abiertas cuando las personas se están cambiando o en el lavabo.
La visita también se convierte en una buena oportunidad para plantear y resolver todas las dudas con el equipo profesional. Una de las preguntas más importantes a hacer es si en la residencia se utilizan contenciones como, por ejemplo, elementos para atar a las personas a camas o sillas o la sobremedicación y, la visita, te permitirá observarlo con tus propios ojos. Desde Alzheimer Catalunya Fundació rechazamos esta tipología de métodos y apostamos siempre por alternativas, así que consideramos que las contenciones son una línia roja a la hora de escoger residencia.
Visitar la residencia antes de entrar a vivir o ingresar a tu familiar es tu derecho y, hoy en día, no está en vigor ningún protocolo sanitario que impida el acceso a ellas, es por ello que si te ponen trabas, se convierte en una situación de falta de transparencia por parte del centro.
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