
Dentro de las curas de personas con alzhéimer y otras demencias, es muy común que los y las profesionales recomienden a las familias la asistencia en un centro de día. Los centros de día son espacios de acogida pensados para personas en situación de dependencia que prestan servicio en horario de franja laboral, normalmente de 9.00 a 19.00h, y que permiten a la persona afectada convivir con su familia a la vez que recibe supervisión y asistencia fuera de esta. Es una alternativa a la residencia permanente.
Como con las residencias, hay centros de día públicos, concertados y privados, y la mayoría recogen una serie de características beneficiosas tanto para la persona afectada como para su entorno más próximo:
1. Ayudan a mantener rutinas
Mantener rutinas es una actividad que permite estimular a la persona con alzhéimer y que da seguridad también al entorno. Son especialmente importantes porque las personas afectadas las acaban interiorizando y esto hace que se disminuya la desorientación.
Asistir a un centro día, favorece compartir todo aquello que conlleva y que tiene un orden: prepararse, tener claro el camino y hacerlo, recordar a qué hora se llega y a qué hora se va, etc. Es bueno para la persona afectada porque requiere un esfuerzo de organización que, en las primeras fases de la enfermedad, potencia su autonomía y mantiene a la persona activa, y es bueno para la persona cuidadora porque son franjas fijas en las que puede destinar el tiempo en alguna otra actividad que puede organizar con antelación.
Cuando se define la rutina que incluye la asistencia en el centro de día, es importante que esta se adecue a las necesidades de la persona con demencia. Las actividades que mencionábamos, como prepararse para ir al centro, tienen que ser muy simples para promover el auto-cumplimiento y para poder valorar como se consigue cada paso. La persona cuidadora tiene que ser flexible en todo momento y no intervenir hasta que no sea necesario.
2. Estimulan las capacidades cognitivas y psicosociales
Los centros de día organizan actividades y talleres adaptados a las necesidades de cada usuario que mejoran su estimulación cognitiva. Estas actividades ayudan a mantener la atención, la concentración y la memoria, estimulan el lenguaje y la comprensión lectora y reducen los cuadros de estrés y confusión.
También se da el espacio para jugar a juegos de mesa como al parchís o al dómino, que requieren de concentración, agilidad y relación con otros. Así mismo, los de memory, para estimular la memoria, actividades más físicas leves como juegos con pelotas y globos, o sensoriales para entrenar los sentidos como el olfato o el oído. La música, de hecho, es otro gran recurso para estimular las capacidades cognitivas, sobre todo si las canciones tienen importancia para la persona que la escucha y le conecta con recuerdos. Las actividades que organizan los centros de día se pueden hacer en grupo o en solitario. Por ejemplo, la jardinería o la marquetería son iniciativas que se pueden ir haciendo al ritmo de cada persona.
Además, las acciones diarias ya marcadas en los centros también son buenas para estimular las capacidades cognitivas: poner la mesa si la persona con demencia se queda a comer, recoger el material que se ha utilizado, decorar las paredes en Navidad…
3. Son un espacio de relación social
Como los centros de día son espacios de encuentro con otras personas con demencias, familiares y cuidadores, son también beneficiosos contra el aislamiento y la soledad. Además, la relación con otros les permite mantener aptitudes comunicativas durante más tiempo. Es sabido que cuando más extensas son las relaciones sociales de una persona mayor, es más sana y feliz.
De hecho, está demostrado que la soledad produce un deterioro cognitivo y funcional en las personas mayores que se relaciona directamente con el riesgo de tener una demencia y de desarrollar la enfermedad del Alzhéimer. Los efectos pueden incluir la afectación en la velocidad de procesamiento, de la memoria inmediata y el recuerdo.
4. Cuentan con servicios sanitarios
Los centros de día cuentan con profesionales sanitarios como enfermeros, fisioterapeutas y podólogos, que dan una atención sanitaria geriátrica especializada en caso de necesitarla, y que se coordina con el seguimiento que hace el médico o la médica habitual de la persona usuaria. A parte, también lo asisten psicólogos, terapeutas ocupacionales y animadores socioculturales.
5. Liberan tiempo a los cuidadores
La demencia es la enfermedad que requiere más necesidades de curas y por ello, tiene consecuencias en el bienestar social, económico y emocional de las personas cuidadoras. Puede afectar su acceso al mercado laboral, educativo y a una adecuada conciliación con su vida social y familiar, produciendo entre otros, fatiga física y mental. El tiempo que la persona afectada pasa en el centro día, puede ser aprovechado para los cuidadores para descansar o para destinarlo a otras actividades. Por ejemplo, en grupos de apoyo o acompañamiento.
En los últimos años se ha ido poniendo de relieve la necesidad de que la persona cuidadora tenga cura de ella misma antes de hacerlo con la otra persona y de que adquiera hábitos beneficiosos por ella, como mantener una alimentación equilibrada, garantizar un buen descanso durante la noche, tener espacios seguros donde expresar los sentimientos y emociones, entre otros.
A través de las Acogidas, en Alzheimer Catalunya Fundació ofrecemos un espacio para resolver dudas y dotar de información y recursos a la persona afectada y a su entorno más próximo, sobre todo después del primer diagnóstico. También aconsejamos sobre otros servicios que pueden ser útiles para encarar la nueva situación.
