Según el Ministerio de Sanidad, las caídas son las principales lesiones entre persones adultas. A medida que la persona envejece las probabilidades aumentan y, si además, esta persona es dependiente, todavía crecen más.

Para evitarlo, la primera recomendación es para toda la población general: hay que mantenerse activo para paliar los afectos de la pérdida de capacidad funcional ligada al envejecimiento. Practicar deporte de manera regular adaptada a las funcionalidades de cada cual ayudará a conservar la fuerza, la flexibilidad y la energía necesaria para seguir siendo independiente.

Por otro lado, también podemos hacer algunos cambios y adaptar nuestro hogar, que es dónde, mayoritariamente, pasa más rato la persona dependiente:

1. Los suelos

Tenemos que evitar que sean deslizantes así que será mejor no limpiarlos ni con abrillantadores ni ceras. Tampoco limpiarlos cuando la persona en cuestión se esté moviendo, mejor aprovechar ratos de descanso o de realizar alguna actividad en una habitación concreta. También habrá que evitar las alfombras puesto que se podría resbalar, y los muebles que sean un obstáculo de paso. Y al utilizar calzado, evitar las zapatillas abiertas por la parte de detrás, en este sentido mejor utilizar unas ortopédicas que se adapten al pie de la persona y no deslicen.

2. La iluminación

En las salas más comunes, utilizar una luz cálida (por debajo de las 3.500K) conseguirá crear un ambiente confortable que no moleste ni a la vista ni al descanso. En general, a medida que avance el día, habrá que ir adaptando la iluminación de toda la casa y, por la noche, es recomendable dejarla encendida en zonas de paso como las que llevan al lavabo o la cocina.

3. Dispositivos de ayuda

Con el mismo objetivo de adaptar el hogar a la persona dependiente, una buena herramienta a instalar pueden ser adaptadores fijos en las paredes en zonas estratégicas como al lavabo y cerca de la ducha (siempre será mejor que tener bañera), en las escaleras, si hay algún peldaño entre pisos… Por otro lado, y a pesar de que es muy importante mantener el orden de los espacios siempre que se pueda, se pueden colocar otros artefactos de apoyo como caminadores o bastones en zonas donde se puedan necesitar, por ejemplo, junto a la puerta de salida.

4. Ruido

Para mejorar el bienestar de la persona dependiente también buscaremos evitar ruidos muy fuertes que distorsionen el ambiente. Por lo tanto, tenemos que asegurarnos que la zona del hogar donde pasa más rato la persona en cuestión no esté junto a un exterior ruidoso o que nos aseguremos que la televisión y la radio no siempre estén abiertos.

5. Recomendaciones

Contactar con un especialista os ayudará a adaptar el hogar, no solo pensando en la situación actual, sino también en el futuro, cuando la movilidad vaya disminuyendo. Podéis consultar a un terapeuta ocupacional y en el Centro de Vida Independiente, donde cuentan con un servicio de Adaptación Funcional para aconsejar a cada caso y hacer la adaptación.

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Este contenido cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona.