La apatía es uno de los síntomas más frecuentes en la enfermedad de Alzheimer, aunque a menudo pasa desapercibida, ya que no resulta tan evidente como la pérdida de memoria. Sin embargo, su impacto en la vida de la persona y en la relación con su entorno puede llegar a ser muy significativo. 

Podemos describirla como una falta de interés o motivación que influye en el estado de ánimo, el comportamiento y, en algunos casos, en las capacidades cognitivas. La persona que la padece puede sentir una especie de “desconexión”, necesidad de aislarse o incluso una sensación de derrota. Cuando esta falta de motivación se prolonga en el tiempo e interfiere en el día a día, hablamos de apatía. 

Es importante no confundirla con la depresión, ya que, aunque pueden parecer similares, no son lo mismo. La apatía puede aparecer en diferentes enfermedades, incluida la depresión, pero no implica necesariamente tristeza ni sentimientos de culpa. Es decir, una persona con apatía puede no sentirse triste, pero sí mostrarse desinteresada y desconectada de su entorno.

Recomendaciones para gestionarlo

Para sobrellevar el sentimiento de apatía, hay algunas recomendaciones y consejos que puedes seguir: 

  1. Establecer rutinas claras y significativas

Las rutinas aportan seguridad y ayudan a reducir la confusión. Intenta que incluyan actividades agradables y sencillas, como escuchar música, pasear o mirar fotos familiares. 

  1. Proponer actividades adaptadas a sus intereses

¿Qué es lo que le gustaba hacer a tu familiar? Quizás la jardinería, las manualidades, cocinar, el deporte, etc. Recuerda esas actividades y adáptalas a sus capacidades actuales para poder mantener el vínculo con su historia personal. 

Es muy importante controlar las actividades, ya que deben estar adaptadas a las capacidades cognitivas de la persona. Si es demasiado fácil, generará poco interés, y si es demasiado difícil, frustración. 

  1. Favorecer el contacto social

La compañía también estimula. Puedes probar a invitar a familiares o amigos a visitas breves y tranquilas, siempre que sea algo tolerable para tu familiar. También es una buena idea explorar la participación en grupos de apoyo y talleres específicos para personas con demencia. 

  1. 4. Celebrar los pequeños logros

Reconocer cada avance, por pequeño que sea, ayuda a mantener la motivación. Decir “muy bien”, un simple “gracias” o un gesto de cariño o ánimo puede tener un gran impacto en su estado de anímico. Es importante celebrar cada paso y cada victoria. 

Debemos celebrar y dar feedback positivo inmediato, evitando el lenguaje edadista, independientemente de si la actividad está bien hecha, ya que lo importante es la intención de hacerla. 

  1. Evitar la presión

Si una actividad no funciona en un momento dado, es mejor probar en otro momento, o simplemente hacer otra cosa. La flexibilidad y la paciencia son cualidades clave para evitar frustraciones, y no tenemos que olvidar que lo importante es el bienestar de nuestro familiar. 

Más información 

En Alzheimer Catalunya Fundació sabemos que la apatía y otros síntomas del Alzheimer pueden llegar a ser una gran carga para las personas cuidadoras. Estamos aquí para ti, contacta con nosotros y pide una Acogida gratuita donde te escucharemos y recomendaremos las mejores opciones para ti y tu familia. Déjate ayudar. 

Este contenido cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona y de la Diputació de Barcelona.