Acompañamiento al duelo

Píldora de Conocimiento. El duelo es un proceso de pérdida que cualquier persona vive a lo largo de la vida y, habitualmente, más de una vez. Existen muchas casuísticas que provocan un proceso de duelo como puede ser la pérdida de un trabajo, la ruptura de una relación, la disminución de capacidades propias o la muerte de una persona querida.

Sin embargo, existen personas que, debido a su profesión, continuamente presencian, acompañan o sufren procesos de duelo. En esta Píldora de Conocimiento explicaremos qué es el duelo y profundizaremos sobre estrategias y mecanismos que pueden ser de ayuda a profesionales para acompañar a estos procesos.

 

El duelo. ¿Qué es?

El duelo es la reacción psicológica que sucede cuando se produce la pérdida de alguien o algo significativo, según los investigadores Pascual y Santamaria. Es un proceso que se ha teorizado y analizado desde diversas perspectivas, una de las más conocidas divide a este proceso en diferentes fases.

A menudo, asociamos el duelo a la muerte de una persona, pero existen muchas causas que también lo provocan. Concretamente, las personas mayores se enfrentan a múltiples procesos de duelo debido a la pérdida de capacidades con las que se asocia el envejecimiento avanzado.

 

El duelo y el diagnóstico de demencia

El duelo anticipado

Cuando aparece un diagnóstico de deterioro cognitivo o de demencia deben gestionarse múltiples pérdidas como la alteración de la personalidad, del humor, del lenguaje, etc. El proceso de aceptación de estas pérdidas no lo realiza únicamente la persona diagnosticada, que llega un momento en el que deja de ser consciente de esta realidad, sino que también lo tiene que afrontar su entorno más cercano.

La aparición de enfermedades como las mencionadas y sus consecuentes implicaciones, causa, muchas veces, que se desarrolle el duelo anticipado, es decir, iniciar el proceso de duelo antes del fallecimiento de la persona, en el que también tienen cabida sentimientos como la negación o la depresión y, por último, la aceptación. Se dan casos en que el duelo anticipado puede ser más intenso y con consecuencias más negativas que el duelo producido después de la muerte de la persona amada.

 

El duelo de un proceso de institucionalización

Tomar la decisión de llevar a un familiar a un centro residencial implica asumir una reestructuración casi total de la vida tanto de la persona que se encargaba de cuidarla como de la persona ingresada. Este hecho en sí genera un proceso de duelo que debe ser acompañado por los profesionales para detectar posibles factores de riesgo y facilitar al máximo la adaptación a la nueva realidad.

En relación con las personas cuidadoras, ingresar a su familiar no significa dejar de realizar tareas de cuidado, sino asumir un cambio de rol en éstas. Sin embargo, esta situación puede generar un sentimiento de culpa que habrá que gestionar.

 

Cómo acompañar un duelo

Pascual y Santamaría recomiendan seguir las observaciones de la autora Margaret Stroebe, que considera que el duelo es un proceso dual en el que, por un lado, debe gestionarse una pérdida, permitiendo la expresión de las emociones y sentimientos vinculados a ésta y, por otra, se debe tratar la reconstrucción de la vida de la persona que está sufriendo el duelo.

En consecuencia, la labor de los profesionales es permitir espacios de contacto con el dolor vivido, para poder expresar emocionalmente las vivencias que han pasado y dar herramientas para facilitar la reorganización de la vida de la persona que se encuentra en el proceso de duelo. Por eso, es muy importante observar si la persona se encuentra más enfocada en un lado u otro de este proceso. Es decir, si la persona se centra en la expresión emocional de los hechos vividos, será necesario favorecer la labor de reconstrucción y viceversa.

Por otro lado, acompañar a un proceso de duelo implica la validación de la experiencia vivida, ofrecer y expresar cariño positivo, mostrar seguridad y tranquilidad en la gestión de la pérdida, comunicarse de una manera empática y asertiva, etc. En definitiva, tal y como expresan los autores citados anteriormente, es necesario facilitar la compensación de las necesidades relacionales dañadas a raíz de la pérdida.

 

Herramientas

A lo largo de los años se ha demostrado que los grupos de apoyo a familiares son una herramienta efectiva para acompañar procesos de duelo. En caso de que estos sean complejos, se suele recomendar la creación de grupos terapéuticos u optar por la psicoterapia individual.

Por otra parte, existen recursos para detectar cuándo una persona se encuentra inmersa en un duelo complicado, uno de ellos es El Inventario del duelo complicado, una metodología de detección de estas situaciones.

 

El duelo en profesionales

Trabajar en un sector en el que se producen pérdidas de forma habitual, puede suponer una sobrecarga por los profesionales, ya que la generación de vínculos positivos con las personas a las que cuidan puede derivar en pérdidas significativas cuando éstas mueren.

Situaciones como la nula participación en momentos de gravedad de la persona enferma, no avisar correctamente de su muerte o no poder asistir al funeral provoca una falta de reconocimiento de la relación que existía entre el profesional y la persona a la que cuidaba y agrava el proceso de duelo.

Con el fin de abordar esta realidad, es importante dotar con recursos que permitan facilitar la gestión de los procesos de duelo al personal residencial, al de atención domiciliaria y al de otros sectores del mismo ámbito.

 

Formación en duelo

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