Con la llegada del buen tiempo, muchos empezamos a pensar en organizar unas vacaciones para desconectar, descansar y disfrutar en familia. Sin embargo, planificar un viaje puede ser un reto cuando viajamos con una persona con Alzheimer o algún otro tipo de demencia.

En este artículo te explicamos cómo preparar unas vacaciones seguras y agradables para todos, teniendo en cuenta las necesidades específicas de las personas con deterioro cognitivo.

1. Planificación anticipada

La planificación anticipada es clave cuando se viaja con una persona afectada ya que, aunque es imposible prever todos los imprevistos, prepararse con antelación ayuda a adaptarnos mejor a las situaciones que puedan surgir.

Antes de tomar ninguna decisión, es fundamental tener en cuenta:

  • El estado de salud actual de la persona: consulta con el profesional de la salud de referencia para valorar si el viaje es recomendable.
  • El grado de la demencia: en fases moderadas o avanzadas, los cambios de entorno pueden provocar una gran desorientación y quizás es mejor optar por salidas breves y cerca de casa.
  • La duración del viaje: las estancias cortas son más manejables, pero también pueden causar confusión. Es habitual que, al volver, la persona necesite tiempo para reorientarse y recuperar la rutina.

2. Escoger destino

Recomendamos optar por un lugar tranquilo, con pocas distracciones, ya que los entornos muy ruidosos pueden generar nerviosismo y confusión. Siempre que sea posible, escoge un sitio familiar para la persona. Los entornos naturales, como la montaña, la playa o espacios verdes, ofrecen una sensación de calma y bienestar que puede tener efectos beneficiosos a nivel emocional y psicológico.

También es muy recomendable asegurarse de que haya un centro de salud cercano, para poder actuar con rapidez en caso de necesidad.

Algunos destinos que evitar son las ciudades grandes, los espacios con aglomeraciones, los cambios de clima bruscos y los viajes largos o al extranjero.

3. Transporte

El transporte debe ser lo más tranquilo y sencillo posible, evitando escalas y tiempos de espera largos.

Si viajas en coche, haz paradas regulares para que la persona pueda descansar y mantener una cierta rutina. Durante el trayecto, es muy útil llevar objetos familiares o reconocidos, como fotografías, una manta o un objeto personal que le aporte seguridad.

Es importante evitar transbordos, cambios de medio de transporte, o itinerarios demasiado largos.

Otra cosa que puedes hacer es que la persona lleve encima una tarjeta identificativa con su nombre completo, el teléfono de contacto de un acompañante y una breve descripción de su estado cognitivo. Además, es necesario que la persona sea consciente de que lleva esta información, por si se desorienta en algún momento.

4. Alojamiento adaptado

El alojamiento es otro aspecto clave, ya que es importante elegir un espacio accesible, tranquilo y sin barreras arquitectónicas, que permita moverse con facilidad y sin riesgos. En este sentido, los alojamientos pequeños como los hoteles familiares o las casas rurales son preferibles a grandes complejos turísticos o lugares con mucha actividad y ruido constante.

También es recomendable informar previamente en el lugar donde os alojaréis de que viajáis con una persona con demencia.

5. Organización del día a día

A pesar de estar de vacaciones, es fundamental mantener una rutina estructurada, con horarios similares a los de casa.

Además, aprovechar las vacaciones para hacer una estimulación cognitiva suave puede ser muy beneficioso. Algunas ideas pueden ser:

  • Leer cuentos o noticias juntos.
  • Hacer juegos simples de memoria, como sopas de letras, rompecabezas sencillos o recordar nombres de familiares a partir de fotografías.
  • Escuchar música que le guste o que evoque recuerdos positivos.

 6. Qué llevar

Es importante incluir objetos prácticos, personales y familiares que contribuyan al bienestar y a la seguridad de la persona durante toda la estancia.

Algunos elementos imprescindibles son ropa cómoda y conocida, que la persona pueda reconocer fácilmente, la medicación necesaria para todos los días del viaje, con un poco de margen extra, la receta electrónica e informe médico actualizado, el documento de identidad y algún alimento que le guste, siempre que sea compatible con su dieta y medicación.

7. Durante el viaje: cómo actuar

Nuestra actitud durante el viaje es clave para garantizar que la experiencia sea positiva, tanto para la persona con Alzheimer como para el acompañante. Es importante mantener una actitud flexible y abierta a los cambios, ya que es posible que algo no salga como estaba previsto. Ante esto, hay que adaptarnos sin perder la calma.

Utiliza siempre un lenguaje claro, pausado y tranquilo. Explica a la persona con frases simples y directas qué haréis, ya que este tipo de comunicación favorece la comprensión y reduce la ansiedad.

8. Hábitos saludables

Cuidar el cuerpo es fundamental para mantener la mente activa y potenciar la salud emocional, especialmente en personas con Alzheimer u otras demencias. Durante las vacaciones, es importante mantener hábitos saludables que ayuden a conservar la estabilidad física y cognitiva. 

  • Optar por una alimentación sencilla, nutritiva y similar a la de casa.
  • Mantener horarios regulares para las comidas para favorecer la rutina.
  • Asegurar una hidratación adecuada, evitando bebidas con mucha cafeína o alcohol.
  • Priorizar un buen descanso, evitando cambios frecuentes de cama para garantizar un ambiente tranquilo para dormir bien. Además, si es posible, se recomienda llevar la almohada de casa.
  • Fomentar las actividades al aire libre, especialmente en entornos naturales. Es importante asegurar una exposición adecuada a la luz solar, evitando las horas más intensas.

9. Seguridad y emergencia

Disponer de un plan de seguridad puede ayudar a garantizar la tranquilidad de toda la familia durante el viaje. Por ejemplo, podemos tener un listado de teléfonos de emergencias y contactos familiares, preparar una pulsera con datos relevantes (nombre, enfermedad, medicación, contacto) para la persona afectada, o utilizar dispositivos de localización en caso de necesidad.

Cuidar a una persona con demencia es una tarea llena de desafíos que puede agotar tanto física como emocionalmente. Por ello, es imprescindible que los cuidadores también se cuiden, se apoyen y gestionen sus emociones con empatía y paciencia.

Más información

Si tú o un familiar tuyo acabaste de recibir el diagnóstico de demencia y necesitáis información y acompañamiento, podéis pedir una acogida gratuita, donde te explicaremos todos los recursos que tienes al alcance. También te puedes suscribir al boletín de Alzheimer Catalunya Fundació para leer más noticias como esta.

Este contenido cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona y de la Diputació de Barcelona.