
Todas las personas a lo largo de nuestra vida sufrimos pérdidas, algunas son materiales y otras emocionales, unas pueden sentirse más profundas y otras más ligeras, según la vinculación previa que hayamos tenido con el elemento o persona y la tipología de pérdida que se haya vivido.
El proceso natural de asimilar y soportar estas pérdidas es lo que conocemos como duelo y puede aparecer de distintas formas. Una de ellas es el duelo anticipado, que se da cuando se tiene la certeza de una futura pérdida.
A continuación, desgranamos algunos hechos sobre esta tipología de duelo:
Enfermedades de larga duración
El duelo anticipado suele aparecer cuando se diagnostican enfermedades de larga duración en las que se suceden pérdidas de forma progresiva, como puede ser el alzhéimer. Este diagnóstico implica adaptarse a cambios y pérdidas constantes, incorporar nuevos roles y asumir convivir con una enfermedad en la que todavía no se ha encontrado la cura.
Tiempo de adaptación
Pese a la dureza de la situación, en enfermedades como la demencia, convivir con el duelo anticipado permite aceptar la futura pérdida de forma paulatina. Este hecho puede aprovecharse para dedicar tiempo a despedirse, resolver asuntos pendientes y expresar los sentimientos importantes.
Decidir sobre el futuro
En el caso del alzhéimer, tanto la persona diagnosticada como su entorno pueden sufrir duelo anticipado. Para la persona diagnosticada este duelo será más corto puesto que en un punto sufrirá de anosognosia, que significa no tener conciencia de la propia enfermedad. Por eso, se recomienda tramitar documentos como las voluntades anticipadas o la autotutela para que la persona con demencia pueda dejar por escrito cómo quiere ser cuidada.
Apoyo profesional
Los procesos de duelo son una respuesta natural del ser humano ante una pérdida, por lo que es normal y deben aceptarse como tales. Ahora bien, si el duelo se alarga durante un período extenso o impide llevar a cabo la vida cotidiana de la persona, es recomendable buscar apoyo y acompañamiento profesional.
Algunos consejos
- Centrarse en el día a día. Focalizarse en la gestión del presente y evitar pensar en los eventos futuros permite resolver las necesidades inmediatas de la persona y su bienestar.
- Exteriorizar las emociones. Es importante disponer de espacios seguros en los que se puedan expresar las emociones sobre lo que se está sintiendo durante el proceso de duelo. Hablarlo es una forma de hacerlo real y poder trabajarlo.
- Rodearse de personas queridas. Tener una red de soporte fuerte es un elemento clave para poder aliviar la dureza de los momentos y compartirla con otros. Los espacios de respiro son siempre necesarios.
- Informarse. Contar con información fiable y de calidad permite tener más herramientas para afrontar situaciones como un duelo y saber así detectar más fácilmente tus necesidades y cómo resolverlas.
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