Una persona con Alzheimer va cambiando a medida que la demencia evoluciona, más allá de la pérdida de memoria, pueden haber dificultades para realizar tareas complejas, desorientación, cambios de personalidad, etc. Aún así, uno de los momentos más complicados cuando cuidamos de un familiar con demencia es cuando éste deja de recordar quiénes somos. Ver a una persona cercana que hasta hace poco nos trataba con familiaridad no nos reconoce, puede generar frustración, confusión y tristeza.

A pesar del gran impacto emocional que nos puede suponer, hay algunas maneras de enfocar la situación, siempre desde la compasión y la tolerancia:

1. No tomar el síntoma como algo personal

Al fin y al cabo, se trata de esto, un síntoma más de la evolución de la enfermedad. Debemos evitar los sentimientos de culpa y los pensamientos intrusivos sobre si hemos hecho algo mal que lo haya desencadenado.

2. Ponernos en su lugar, vivir su realidad

Las personas que experimentan este síntoma interpretan la realidad de manera distorsionada. Por lo tanto, en lugar de corregirlos cuando se equivoquen o forzarlos a recordar quiénes somos, es preferible acompañarlos en lo que están viviendo. Por ejemplo, podemos hacerle preguntas en torno a eso, sin forzar ni recriminar nada.

3. Utilizar elementos disparadores

Las fotos, la música y otros objetos con carga afectiva pueden ayudar a evocar determinados recuerdos. Podemos probar a enseñarle fotos de otros familiares, ponerle la canción que siempre cantaba, cocinar su plato preferido, etc. Lo importante es ser pacientes y no forzar ningún progreso.

4. Mantener el contacto físico y afectivo si es tolerado por la persona

Si el familiar reacciona bien, podemos darle la mano o abrazarlo, ya que a través del tacto podemos potenciar el vínculo emocional. La memoria se puede estimular desde todos los sentidos, no sólo el visual o auditivo. Además, si la persona se encuentra desorientada y perdida, las muestras de afecto pueden ser reconfortantes. Sin embargo, es crucial respetar sus límites y entender que puede no querer contacto.

5. Orientar a la persona sin la confrontación

Debemos procurar centrarnos en acompañar al familiar, evitando la confrontación o el juzgamiento. Una manera de orientar a la persona es mantener las rutinas y actividades cotidianas, ya que generan tranquilidad y ayudan a tener una sensación de familiaridad.

6. Cuidar de nuestro bienestar emocional

Es difícil procesar este momento, podemos sentir tristeza, frustración o rabia. Todas estas emociones son normales y absolutamente válidas para lo que estamos experimentando, pero debemos procurar que no nos afecten en las tareas de cuidado. En este sentido, los grupos de apoyo y la terapia son de gran ayuda. En Alzheimer Catalunya Fundació ofrecemos grupos de apoyo para familiares, un espacio donde poder compartir experiencias con otras personas que están en una situación similar, con el acompañamiento de profesionales expertas. Además, tenemos servicio de terapia psicológica para ayudaros a gestionar este momento, y cuidar de vuestro bienestar.

 

Si queréis saber más podéis pedir una Acogida gratuita, donde os escucharemos y explicaremos todo lo que podemos hacer por vosotros.

Este contenido cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona y de la Diputació de Barcelona.