
Píldora de conocimiento. En las residencias, la sobrecarga de trabajo y la gestión de síntomas conductuales, a veces, pueden dificultar ofrecer una atención individualizada y adaptarse al ritmo y a las necesidades específicas de cada persona con Alzheimer. Aun así, es en estos momentos cuando resulta más esencial reforzar la mirada centrada en la persona y buscar estrategias que ayuden a preservar su identidad.
Cuando su individualidad se tiene en cuenta, la persona se siente más segura, valorada y vinculada a los profesionales que la atienden. Además, adaptar las dinámicas a sus necesidades, contribuye a mejorar el bienestar de la persona y sus síntomas conductuales.
Por eso, cada trabajador tiene un papel fundamental: un gesto amable, una mirada directa, unas palabras de calma o dar poder de decisión a la persona afectada, pueden marcar la diferencia y convertir la atención en una experiencia que cuida, dignifica y fomenta la autonomía.
Impacto de preservar la identidad en la calidad de vida de persones con Alzheimer
Cuando en una residencia no se tiene bastante en cuenta la identidad y las preferencias de la persona con Alzheimer, las consecuencias pueden aparecer de manera indirecta. Por ejemplo, recurrir a contenciones físicas para evitar que la persona deambule puede derivar en más nerviosismo o conductas disruptivas. Del mismo modo, si no se proponen actividades significativas y adaptadas, la persona puede sentirse aburrida o frustrada, y acabar mostrando rechazo o malestar en las dinámicas grupales. Por eso, en la medida que el Alzheimer avanza y aumenta la dependencia del equipo profesional, preservar la individualidad acontece un pilar esencial para garantizar bienestar y calidad de vida.
- Bienestar emocional y psicológico
Todas las personas necesitamos sentir que tenemos control sobre nuestra vida, ser útiles, realizarnos y conectar con los otros. Las personas con Alzheimer no son una excepción: cuando pueden escoger aspectos cotidianos, como la ropa, la comida o las actividades, mantienen el sentido de control y refuerzan su autoestima, favoreciendo así la calma y el bienestar.
- Participación activa
Dar oportunidades para participar en tareas cotidianas favorece la actividad mental y ayuda a mantener habilidades durante más tiempo, retardando la desorientación y reforzando la memoria emocional.
- Mejora de las relaciones sociales
Adaptarse a las necesidades de cada persona facilita la comunicación y favorece la participación en actividades grupales. Detectar qué los motiva y qué estrategias los ayudan a conectar con el entorno crea vínculos positivos con otros residentes y con el equipo profesional.
- Salud física
Un entorno respetuoso y libro de prácticas que mengüen la dignidad reduce el estrés, mejora el descanso y fomenta la movilidad y la salud general.
Derechos fundamentales de las personas con Alzheimer
En las residencias, reforzar la dignidad y la autonomía de las personas con Alzheimer es fundamental. A pesar de la sobrecarga de trabajo, es posible ofrecer una atención individualizada. La Atención Centrada en la Persona (ACP) proporciona una guía práctica que ayuda los profesionales a tomar decisiones informadas y a actuar de manera positiva, promoviendo la autonomía, el bienestar y la conexión de cada residente.
Trato digno y sin discriminación
Cada persona tiene derecho a ser tratada con respeto, sin distinción por edad, estado de salud, cultura o religión. Esto implica hablar con él o ella de manera clara, reconocer sus opiniones y preferencias, y evitar la infantilización.
Respeto a la intimidad y privacidad
Mantener espacios personales, llamar antes de entrar y garantizar momentos de intimidad son gestos que dignifican. También, no compartir información personal otros usuarios o visitantes.
Participación i autonomía según la Ley 8/2021
Esta ley reconoce que todas las personas tienen capacidad jurídica y derecho a tomar decisiones con apoyo cuando sea necesario. Sustituye figuras como la tutela por medidas de apoyo, que permiten a la persona con Alzheimer decidir quién lo asistirá y como, siempre respetando su voluntad, preferencias y derechos. De este modo, se garantiza la autonomía y la dignidad de cada residente. Puedes leer más sobre esta ley aquí.
Entorno seguro y adaptado
Un entorno físico y emocionalmente seguro contribuye directamente a la calidad de vida de las personas con Alzheimer. Espacios bien iluminados, ordenados y libres de riesgos, junto con actividades adaptadas a sus habilidades, ayudan a reducir la confusión y la ansiedad, reforzando la sensación de control y respeto. Siempre que sea posible, es preferible crear un entorno acogedor que recuerde a casa y transmita calidez. Por ejemplo, personalizar la puerta de la habitación puede facilitar la identificación del espacio y generar una sensación de confort y bienestar.
Soporte social y emocional
La dignidad también implica sentirse escuchado, reconocido y acompañado. Los y las profesionales tienen que fomentar la interacción social, escuchar activamente y validar las emociones de la persona.
Preservar la dignidad de las personas con Alzheimer en una residencia es una manera de ofrecer una atención que mejora la calidad de vida. Cuando los derechos son respetados y las personas se sienten valoradas y escuchadas, aumenta su confianza, bienestar y autonomía.
Cuidar quiere decir mucho más que cubrir necesidades físicas: es reconocer y celebrar la persona detrás del Alzheimer. Apostar por la dignidad es apostar por una atención centrada en la persona, donde cada gesto y cada decisión contribuyen a construir un entorno humano, respetuoso y lleno de vida.
Más información
En Alzheimer Catalunya Fundació ofrecemos formaciones especializadas, como un itinerario completo sobre la Atención Centrada en la Persona (ACP). Este recorrido no solo explica la teoría, sino que también incorpora un módulo de buenas prácticas y herramientas concretas para aplicarlo en el día a día. Además, tenemos formación de alternativas a las contenciones o control de síntomas conductuales y psicológicos. Contacta con nosotros para más información.
Este contenido cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona y de la Diputació de Barcelona.

