
Píndola de Conocimiento. El Alzheimer, así como el resto de demencias, son enfermedades neurodegenerativas que comportan una situación de dependencia. Por eso, la llegada del diagnóstico también tiene un fuerte impacto para todo el entorno familiar que es quien, generalmente, se ocupa del acompañamiento y de la tarea de curas.
Afrontar todos los retos que presenta también afecta la salud emocional de todo el mundo: el deterioro cognitivo abre un escenario incierto sobre el futuro y la evolución que tendrá. Asimilarlo requiere tiempo y normalmente genera dudas, miedos e inquietudes.
La asunción de todo lo que requiere y requerirá la nueva situación puede desembocar al que se conoce como síndrome del cuidador quemado o síndrome de la sobrecarga del cuidador. Hablamos de un solo cuidador (o más bien cuidadora) porque dentro de todo el grupo familiar se erige una persona como principal responsable de las curas: la mujer, el marido, la hija o la joven.
Causas del sentimiento de sobrecarga
1. Tiene una gran afectación en el proyecto de vida de la persona cuidadora: la persona dependiente se vuelve tan demandante que todas las rutinas y planificaciones de la persona cuidadora quedan relegadas en un segundo plano. Como la progresión cambia y va variando tampoco permite hacer planes de futuro. Esta falta de tiempo y proyección genera aislamiento social.
Además, normalmente hay una pérdida de ingresos económicos porque si la persona cuidadora trabajaba fuera de casa, ahora no tendrá tiempo para hacerlo, y en cambio, las curas aumentarán los gastos familiares con aspectos como el material sanitario, sesiones de terapia, fisioterapeuta, etc.
2. Requiere una gran gestión emocional: cuidar de una persona dependiente exige una adaptación constante ante las conductas cambiantes y la pérdida de capacidades, así como una necesidad de aprendizaje reiterado a medida que cambia la situación y las necesidades. Esto provoca un sentimiento de culpabilidad por no saber estar a la altura o por no saber si se está haciendo bien.
3. Cambios en las dinámicas familiares: la nueva situación, como hemos dicho, normalmente queda asumida principalmente por una sola persona, y a menudo es por una carencia de gestión y planificación con el resto de familiares.
Estos aspectos hacen que la persona cuidadora desatienda sus propias necesidades llegando a sufrir cansancio permanente, insomnio, irritabilidad, dolores o molestias físicas sin aparición previa, abandono de las aficiones, estrés y ansiedad, tristeza, trastornos ansiosos o depresivos o incluso, abuso de medicamentos o alcohol.
Cómo evitarlo
La persona cuidadora tiene que tener en cuenta sus necesidades y velar para tener espacios de auto-cura. Los últimos años se ha puesto de relevo la importancia de “cuidar de quién cuida”, no solo para evitar consecuencias negativas en su salud, sino también para poder dar una mejor atención a la persona afectada. Algunas recomendaciones para hacerlo son:
- Pedir ayuda tanto al entorno familiar para hacer un reparto de tareas y disfrutar de horas para tiempo propio, hasta ayuda de curas externa si el entorno no copera. También puede hacerlo a entidades expertas que cuentan con programas de acompañamiento y orientación, y con profesionales que velan por la salud emocional.
- Planificar una buena organización para disfrutar de tiempo propio. Para realizar, por ejemplo, ejercicio físico, que es una actividad muy recomendada en casos de estrés y sobrecarga. Si además, se puede realizar al aire libre y en compañía de otras personas estaremos evitando el aislamiento social. También y, muy importante, para poder realizar alguna de las principales aficiones.
- Llevar una buena dieta e intentar dormir al menos 8 horas. Permitirá reducir la fatiga y mejorar el estado de ánimo, así como mejorar la salud en general. Dentro de estas pautas saludables también es muy recomendable practicar la meditación o el mindfullness. Sus propiedades relajantes ayudan a reducir los episodios ansiosos y hacen vivir a la persona con más calma y control emocional.
Más información
En Alzheimer Catalunya Fundació contamos con grupos de apoyo y sesiones de apoyo psicológicos para personas cuidadoras. Si quieres más información, pide una Acogida y te explicaremos todo el que podemos hacer por ti.
Este contenido cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona.

