
Mantener la autonomía de una persona con Alzheimer o demencia es fundamental para su calidad de vida. No se trata solo de lo que puede hacer, sino de que, al hacerlo, se sienta capaz, útil.
Sin embargo, a veces, por cariño o por miedo a que se haga daño, terminamos haciendo por la persona afectada lo que todavía podría hacer por sí misma. Sin embargo, ayudar demasiado también puede restar capacidad. En Alzheimer Catalunya Fundació sabemos el reto que supone aprender a acompañar sin sustituir, por ello, te dejamos unos cuantos consejos para empezar a ponerlo en práctica.
- Cambiar la mirada
El primer paso es cambiar el enfoque del cuidado, preguntándonos “¿Qué parte puede seguir haciendo él o ella?”. Por ejemplo, si antes se vestía sola y ahora le cuesta, quizás aún pueda elegir la ropa o ponerse las prendas más sencillas. Lo importante no es que todo quede perfecto, sino que se sienta partícipe.
- Adaptar el entorno
Un entorno adecuado facilita la independencia. No se trata de grandes reformas, sino de hacer la casa más comprensible y segura.
Por ejemplo:
- Etiqueta los armarios y cajones con dibujos o palabras.
- Coloca los objetos de uso diario siempre en el mismo lugar.
- Evita obstáculos, alfombras sueltas y zonas oscuras.
- Asegura una buena iluminación, sobre todo en el baño y los pasillos.
Puedes encontrar más ideas aquí.
- Mantener rutinas
Como sabemos, las rutinas estructuran el día y aportan tranquilidad. Hacer las cosas a la misma hora y en el mismo orden (levantarse, asearse, desayunar, pasear…) permite al cerebro anticipar y sentirse seguro.
En este sentido, también ayuda usar siempre las mismas palabras para nombrar los objetos o las acciones, ya que la repetición refuerza la memoria.
- Dividir las tareas en pasos pequeños
Cuando una tarea es compleja, puede parecer imposible. Pero si se divide en pequeños pasos, se vuelve alcanzable.
Por ejemplo, al vestirse podemos ir indicando los pasos, como, por ejemplo, “Vamos a ponerte la camiseta” o “Ahora mete el brazo derecho”.
- Usar comunicación positiva y sencilla
La manera en que hablamos puede facilitar o dificultar una actividad. Preferentemente, debemos utilizar frases cortas, tono amable y palabras concretas.
En lugar de decir: “Tienes que lavarte las manos porque si no te ensuciarás”, podemos optar por un “Vamos a lavarnos las manos antes de comer”.
- Fomentar la toma de decisiones
La autonomía también es poder elegir. Aunque la enfermedad avance, siempre se puede ofrecer la posibilidad de decidir algunos aspectos sencillos, como “¿Quieres la chaqueta azul o la roja?”, o “¿Prefieres ver la tele o escuchar música?”. Estas pequeñas decisiones mantienen la dignidad y la identidad.
- Cuidar también al cuidador
Permitir que la persona haga más por sí misma alivia la carga emocional y física de quien cuida. Pero para poder acompañar con serenidad, tú también necesitas cuidarte Buscar apoyo, compartir el cuidado y reservar momentos para descansar. Porque cuidarse no es egoísmo: es una necesidad.
Más información
Fomentar la autonomía no es dejar sola a la persona, sino acompañarla desde el respeto y la confianza. Cada gesto, cada palabra de ánimo y cada elección compartida ayudan a preservar su identidad y su dignidad. Si necesitas ayuda en este camino, no dudes en contactar con nosotros y solicitar una Acogida gratuita.
Este contenido cuenta con la colaboración del Ayuntamiento de Barcelona y de la Diputació de Barcelona.

